Diarios de Viaje

Marruecos, mágico y sorprendente

No hago más que compartir mi experiencia del viaje que realicé sola a Marruecos en Marzo de 2009 – a pesar de que la mayoría de mis amigos blogeros y foreros me decían que estaba loca- .

Debo confesarles que mi primer encuentro con la cultura musulmana fue muy fuerte y me llevó un tiempo poder procesar las cosas que les voy a contar hoy.

Mi viajé empezó en Fez y terminó en el desierto de Erg Chebbi, pasando por Dades, Todra, Ouarzazate y Merzouga. Una travesía en 4 x 4 por el sur de Marruecos durante 5 alucinantes días.....

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Marrakech y el inicio del Grand Tour....

Marrakech, Marruecos — 31 de abril de 2009

El tren llegó pasadas las 21 horas. La estación estaba casi desierta .Era moderna, grande, lustrosa.
Como estaba previsto, al descender del tren, Mustapha, el guía de mis próximos 5 días me estaba esperando en el hall de la estación. Estrechamos las manos con fuerza, como si nos conociéramos de hace tiempo, tomó mi mochila y nos dirigimos al parking donde estaba estacionado su 4 X 4.

Debo decirles que mi paso por Marrakech fue fugaz ya que mi destino final eran las dunas de Merzouga. Simplemente les pudo contar mi experiencia en la plaza Djemma El-Fná. La conocí esa misma noche. Es un sitio fantástico, lleno de vida y variedad de sonidos. Atravesamos el mercado, nos detuvimos para comer unos caracoles y continuamos a marcha firme.

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Rumbo a Ouarzazate

Ouarzazate, Marruecos — 01 de abril de 2009

Mi primera noche en Marrakech me alojé en un Riad o Ryad. Es un alojamiento típico con características similares a los Hoteles Boutique. Tienen una exquisita iluminación y decoración. Hospedan pocas personas y el ambiente es muy familiar y distinguido.
En el desayuno me sirvieron pequeños platitos y bowlsitos en cerámica con dibujos y diferentes colores. Tenían, miel, mermelada,, manteca en cubos, aceitunas negras, huevo duro, una deliciosa pasta de Argan – es el típico fruto de Marruecos - , unos quesitos, más de cuatro diferentes panes, una especie de waffle aireado y el famoso crepé marroquí. Un crepé que puedes doblarlo muchas veces y no se rompe porque la masa está elaborada a base de aceite y es muy flexible y sabroso. Sobre todo si se lo come con miel.

Cuando Mustapha pasó a recogerme para empezar el Tour ya estaban mis compañeras de viaje a bordo: Ellas eran francesas: Monique y Emannuelle

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Camino al desierto de Erg Chebbi

Merzouga, Marruecos — 03 de abril de 2009

Marruecos ya me había demostrado que era muy diferente a todo lo que había visto en mis anteriores viajes por otros países del mundo. Pero me faltaba el broche de oro: las Dunas de Merzouga y el desierto de Erg Chebbi. Lo que antes era una palabra tirada al viento, hoy es parte de mis mejores recuerdos y de mis viajes futuros. Esa mañana, cerca de las 10, emprendimos la marcha hacia Merzouga. Esta vez el "hombre de azul", lucía un atuendo y semblante diferente. Vestía un amplio pantalón blanco (con refrigeración, como ellos dicen en tono de broma), una casaca o túnica azul con bordados en amarillo y un turbante teñido con el arbusto índigo que le da su tono, según había aprendido en mi visita al negocio de alfombras. Otra vez las palmeras acompañaban nuestra marcha. Al mediodía nos detuvimos y almorzamos bochette de kefta: carne picada condimentada, deliciosa. Acompañamos el almuerzo con un té con hojas de menta.

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Nadar en la arena

Erg Chebbi, Marruecos — 04 de abril de 2009

Llegar a Merzouga. Quedarme con la boca abierta y el pecho oprimido por la emoción que significaba tener a 100 metros del hotel la más increíble y ciento de veces pero jamás soñada belleza del desierto. ¿Cómo se los puedo transmitir? Hay que vivirlo!
Cuando el motor de la 4 X 4 se detuvo, mis primeras palabras fueron:¡Yo quiero vivir en éste lugar! El patio del hotel era nada más y nada menos que el desierto mismo, por así decirlo. Sin dudarlo, dejamos las cosas en la habitación y con Emanuelle nos fuimos a caminar sobre las dunas. A unos 200 metros del albergue, dentro del desierto, había un campamento de jaimas o tiendas bereberes que estaban ubicadas formando un círculo. El piso de alfombras dentro y fuera de las jaimas, portavelas dispuestos marcando un sendero y las telas marrones de lana tejidas en telar de las jaimas mismas.

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